Calendar Day x Verónica Flom, Praxis NY 2016

Fifteen or twenty children sit in a circle. One of them thinks up a sentence short or long as they would like and whispers it secretly to the child sitting closest who in turn transmits it to the next one. In this manner the message is delivered around the room, mouth to mouth, ear to ear. Since it is forbidden to repeat it, the sentence will most likely be altered, disfiguring itself to the point of complete transformation, becoming another sentence all together, perhaps with little to do with the original. That is why the game is called Broken Telephone*, quite popular among kids all over the world, or at least in Argentina, where Sofía Quirno was born and raised.

Just as in the game, the pieces in this exhibition communicate with each other in a way that leads to a trail of misunderstandings. The series does not intend to establish a meaning or an order, but the point is to create a fluidity that proposes a sense of dislocation. The connection between the works avoids a unique narrative, inviting the viewer to find their own personal interpretation. For Quirno, the most interesting aspects of reality are those we don’t understand, that brush the heart of uncertainty.

Before facing the canvas or the paper, the artist gathers images from magazines and newspapers which she absorbs, reinterprets, deforms and transforms, separating everyday elements from their usual context. Another preliminary procedure consists of appropriating visual situations that appear insignificant, and not at all spectacular: a paper fluttering on the sidewalk, a spot on the subway wall, a pillow on the floor, the legs of a night table. Any of these instances can prompt a work. The rhythm of brush strokes turns each starting point into a different object, barely recognizable, barely an object. The final result is not necessarily important, since it only portrays an instant within an intricate process of transformation.

Quirno steps in and out of painting. Drawings, paintings, animations, videos, everything combined and superimposed is accepted in the space. Her installations include precarious elements, materials that are at hand which she finds in her workplace or maybe lost in the streets. She even reuses the idiosyncrasy of the studio or the exhibition space. The artist usually focuses on one palette, not necessarily cold, but wintry, made up of the shades one can see through the window on a winter’s day.

The name of this show, Calendar Day, suggests a day of homage to the calendar, as if that single day contained the entire year. It invites us to consider that a work can contain all works, or perhaps that they are all one and the same painting, merely different phases of a single, long process.

*In England and the US the game is called Telephone or Chinese whispers. Broken Telephone is the translation of the name given to it in Argentina and other Latin American countries.


Quince o veinte chicos, sentados en ronda. Uno de ellos piensa una frase tan larga como guste y la susurra en secreto a quien tiene a un costado. Éste la transmite al siguiente y así el mensaje va pasando de boca en boca, de oído en oído. Como está prohibido repetir la frase, es probable que ésta vaya mutando, desfigurándose hasta terminar transformada en otra, que acaso poco tenga que ver con la frase original. Por eso el juego se llama Teléfono descompuesto, muy popular entre los niños del mundo o al menos de Argentina, donde nació y creció Sofía Quirno.

De igual manera, las obras de esta exhibición se comunican entre sí productivamente, dando lugar a un reguero de malentendidos. La serie no procura tanto fijar u ordenar un sentido sino, más bien, evitar que el sentido coagule: desencajar. Las obras se conectan esquivando una narrativa única e invitando al espectador a buscar un significado personal. Para Quirno los aspectos más interesantes de la realidad son aquellos que no entendemos, los que rozan el corazón de lo incierto.

Antes de enfrentarse al lienzo o al papel, la artista recolecta imágenes de revistas o de periódicos a los que absorbe, reinterpreta deforma y transforma, separando elementos cotidianos de su centro conocido. Otro procedimiento preliminar es la apropiación de situaciones visuales en apariencia intrascendentes, nada espectaculares: un papel aleteando en la vereda, una mancha en la pared del subte, un almohadón en el piso, las patas de una mesa de luz. Cualquiera de éstos puede dar nacimiento a una obra. El ritmo propio de las pinceladas lo volverá un objeto distinto, apenas reconocible, apenas objeto. El resultado final no necesariamente importa, puesto que sólo retrata un instante de un intrincado proceso de transformación.

Quirno entra y sale de la pintura. Dibujos, pinturas, animaciones, videos, todo combinado y superpuesto se admite en el espacio. En sus instalaciones, incorpora elementos precarios, materiales que están a la mano y encuentra en los lugares en donde trabaja o quizá perdidos en la calle. Incluso reutiliza la idiosincrasia del taller o de la sala de exhibición. Suele centrarse en una paleta no necesariamente fría aunque sí invernal, tonalidades que pueden verse por la ventana en un día de invierno.

Calendar Day, el nombre de esta muestra, propone un día de homenaje al calendario, como si el año completo estuviera contenido en ese día. Nos invita a pensar que una obra puede contener a todas las obras, o que acaso todas son el mismo cuadro, fases distintas de un mismo y largo proceso.


Untitled x Carlos Baragli, This is not a gallery 2010-2013

In a liquid chaos and a previous and vital poetic, a coherent body of work takes shape. Her works are steeped in a three-way affirmation: affirmation of what naturally ensues, of what is built in practice, and of the nuances of experience.

Everything can—and does—change.

Optimism as philosophy, the certainty that everything finds its path and that the best of all possible worlds is in the making, that beauty lies in the minimal, in the fleeting, in the balance between chance and decision.

All of her works—their process, their commitment, their existence—are experiences. Each particle of them is salvaged, clustered on a continuum: the need to flee at the very moment that something becomes settled, like withdrawal to the instant, a sonorous space where the echo matters more than the initial sound. The intention is always a leap into the unknown.

Drawing is her baseline. It is in drawing that she learned how to organize the space and fill herself out in it. From there, she was able to establish the organic syntax of her work which flows out in so many directions.

Wherever I have seen her work, it has intervened in the space. Whether the works are installations or paintings, the place that houses them is always altered. When it comes to Sofia’s work, the venue is not experienced as a gallery or the opening as a social event. One feels, rather, that one is attending a sparkling yet melancholy celebration of something that has been revealed to us, something shared for which we are grateful. These are not works to be exhibited in the most extreme sense of the word; they are, rather, offerings. In each installation there is a real physical place to be inhabited. A place that is waiting for us, one where Sofia often stops and becomes part of her work, a shy protagonist, the missing piece that finishes off the plot.

The gestation of the often evident use of collage in her work is like that of a performance. That’s why her videos, short “moving” paintings, is perhaps its natural heir. Even if it is its least known facet; it condenses something of that individual and solitary energy, connecting Sofia’s one-man's land to each of us and our lands. The small gesture, the bare event.


En un liquido caos, en una poética previa y vital desde donde se desarrolla una obra consecuente a ella, sus trabajos tienen la presencia de lo afirmativo. Lo afirmativo, en su caso, es triple: el si a lo que naturalmente se desdobla, a lo que prácticamente se construye y a lo sutil de las experiencias que se viven.

Todo puede cambiar y todo cambia.

El optimismo como filosofía, de que todo encontrara su cauce y que el mejor de los mundos posibles esta siendo construido. De que la belleza se encuentra en lo mínimo, en lo fugaz, en el equilibrio del azar y de la decisión.

Sus obras son todas experiencias. En su proceso, en su donación y en su existencia. Cada partícula de ella es rescatada, concentrada en un continuum: la necesidad de eludir y eludirse en el mismo instante en que se fija, como un repliegue del instante, un espacio sonoro, en el que su eco es mas importante que la emisión primera. La intención es siempre un lanzamiento.

El dibujo es su línea de partida. Desde ahí aprendió a organizar el espacio y a complementarse con él. A partir de ahí estableció la sintaxis orgánica de su trabajo, que fluidamente se expandió a todas sus maneras.

El espacio donde he visto sus obras siempre es intervenido. Sean instalaciones o pinturas, el lugar siempre parece transgredido. No se siente ahí el tono convencional de una galería ni se siente la inauguración como un evento social, sino que se asiste a un brindis luminoso y melancólico de algo que se nos devela, que se agradece y comparte. No son trabajos para ser expuestos (en el sentido mas extremo del termino) sino para ser ofrecidos. En cada instalación hay un lugar para ubicarse, físicamente, realmente. Un lugar que nos esta esperando, y donde muchas veces Sofía se detiene y pasa a ser parte de su obra, como protagonista tímida, como la pieza que completa el episodio.

El muchas veces evidente collage tiene la gestación de una performance. Por eso es que el video, aun en su corta duración, es tal vez la zona de su trabajo menos conocida pero probablemente el heredero natural, quien concentre algo de esa energía individual y solitaria; que conecte el one-man's land de Sofía con el de cada uno de nosotros. El pequeño gesto, el acontecimiento desnudo.

Un dia sin lluvia x Leonel Luna, Paseo Cultural Carlos Nuñez 2011

Abstraction is young since art was freed to represent the real, photography assumed that destiny and painting its liberty of form.

The immanence of form, it’s continuous present is not just it’s ephemeral gesture as an affirmation to life nor the unfinished not the fickleness of accepted abandonment but the disposition of what can come from attention and await.

The disposition of what is constantly in process. The task of art is not to generate a script for society to organize its diversity but to value the essential and that is that in the disagreement is possible in the construction of new experiences.

In the pieces by this artist painting, drawing and installation are one.  Transforms painting in an invasion for the senses, her works seam to want to escape their bidimentional limits to claim what it is theirs as right; a real space where they can project into the limitless landscape. There is no illusion, in her work color hovers exceeding all structure. One can literally walk inside the piece. Painting here becomes an experience as well as a place, a habitat where one can choose to enter, an open door to our senses. 


La abstracción es joven,  desde que el arte se vio liberado de representar la realidad y la fotografía asumió ese destino, la pintura asumió para si la libertad de la forma.

La inmanencia de la formasu presente continuo no es tan solo el gesto efímero, tiene mas que ver con lo efímero como afirmación de la vida ylo inacabado no es la inconstancia aceptada ni el abandono, sino la disposición de lo que puede llegar como atención y espera.

La disposición de lo que esta continuamenteen proceso. La tarea del arte no es darle un relato a la sociedad para organizar su diversidad sino valorizar lo inminente donde el disenso es posible construyendo nuevas experiencias.

En las obras de esta artista la pintura el dibujo y la instalación son uno

Sofía Quirno transforma la pintura en una invasión de los sentidos.  la pintura y el dibujo no intenta mostrarnos el mundo, y como en un sueño que no recordamos nos deja vagas sensaciones, sus trabajos parecen querer escapar de su propios limites bidimensionales para reclamar lo que por derecho le es propio; un espacio real donde proyectarse en el entorno sin límites precisos, no hay ilusión, en su obra el color se desplaza fuera de toda estructura. Podemos entrar, literalmente, en ella;

La pintura aquí se convierte y pasa de ser una experiencia para poder ser también un lugar, un hábitat donde uno puede elegir entrar,  una puerta abierta a nuestros sentidos.